viernes, 12 de noviembre de 2010

xquenda alma susana harp

XQUENDA

Pa chelu' gusaanu'naa

xunaxi huini' ni jmá nadxii

napa ladxidua

ratiisi chelu' zia't'lii nga guenda, bisenda Diuxi

ni gatenia

Guidxilayú di'biiya' pabiá'

nga sicaru ni pa nuu neu naa

caci caquiiñe' dia' chaa quibá

naa ma bidxela' tu gatenia

Guidxilayú di'biiya' pabiá'

nga sicaru ni pa nuu neu naa

naa ma bidxela' tu gatenia

bira biluxe, guendana

ALMA

Si te vas y me dejas,

pequeña diosa

a quien más ama mi corazón

a donde vayas te seguire

tú eres el alma

que dios me ha enviado

para que me guie en mi muerte

Esta tierra inmensa, es hermosa si estás conmigo

yo ya encontre con quien morir

ha terminado mi penar.

Manuel Reyes Cabrera

*La canción (intepretación) pertenece al Album de Susana Harp y La letra es de Manuel Reyes Cabrera, (escritor en lengua zapoteca) y es precisamente esta canción la que da nombre a este album tan entrañable.

jueves, 28 de octubre de 2010

La casa de Olga- Natalia Toledo



"La casa de Olga"

(bordaba telas y hacía hamacas)

Péndulos de hilo
habitaron el patio de mi infancia.
Agujas de madera
cruzan el algodón incierto de esos días.
Una mujer indómita
bordaba el terciopelo negro de la espera.
De sus manos
surgía un manojo de formas
para los telares que tiñen su anochecido oficio.
Dormíamos colgadas bajo un pochote marino.
Las fotos del pintor de pelo largo
un baúl lleno de tiempo
una llave enorme
y miles de hamacas eran mi casa.
El tálamo de Olga siempre fue el lugar de los colores

Natalia Toledo

Liidxi na Olga
(ri guiiba bidaani ne bí’ni guixhe)

Xtale doo’ rié ne reeda
nga guléza ndaani liidxe dxí gúca’ ba’du huiini.
Yaga aguxha ridi’di laaga’ ndaani xhíaa nagána xti cá dxí qué.
Ti gunaa nadxibalú caguiiba lari xhiaa ya’se’ xti guenda ríbeza.
Ndaani batanábe rindáni ti ludoo ni ni biza’nebe dxiiña’ bínibe
ni mabixhinni, ni bitié nebe guenda biaani xtibe.
Xhadxí gúzidu xha’na ti yaga biongo’ nisadó.
Ca bandaa xti biaani xti xha nguiú rutié ne siula guícha íque
ti guiña dxa gubidxa ndaani
ti guiiba ro’ ruxhele ndaga yoo
ne xtale guixhe nga gúca’ ra lidxe.
Ra guzi’ Olga ra cá nga gúca lidxi guenda rutié.

Natalia Toledo*

viernes, 8 de octubre de 2010

Silbidos en la Bruma


FRAGMENTOS DE UN ENSAYO

Los ñuu savi y su literatura
Silbidos en la bruma
Carlos Tachisavi

Larga
marcha será la que su pie transite
para llegar a la promisa tierra:
el porvenir confiscará los pasos
de la incansable procesión, y un día
renunciaremos al dolor de bestias
para empezar a padecer como hombres.
Enrique González Rojo


*El nombre mixteco fue impuesto por los aztecas cuando envueltos por la neblina definieron lo que la primera sensación les impuso; cuando el sol logró filtrarse pudieron ver más allá, alzaron la mirada y entonces las nubes saludaron en diversas tonalidades.

*Después los antropólogos y lingüistas llamarían igual a la lengua. Nosotros decimos: ñuu savi "nación de la lluvia" y hablamos tu'un savi "lengua de la lluvia".

*Nuestra lengua: tu'un savi, la que se hablaba hasta la invasión, es la misma de hoy; pero la escritura ha sufrido una modificación sustancial, de la pictográfica a la grafía castellana.

Ante esto: ¿qué tipo de escritura y literatura realizar?

*¡Toda! De la historia al presente, de las tradiciones orales a la destrucción-creación, del fracaso de la originalidad al silencio y el vacío; escuchar el ritmo milenario de la naturaleza, hablar desde dentro de los múltiples basamentos piramidales todavía ocultos por la maleza.

*¿Intentar una fotocopia desde Nezahualcóyotl? ¿Cantar al sol, lluvia, luna y la naturaleza? ¿Llorar la pérdida? ¿Desde los basamentos brindar la posmodernidad? ¿Emerger del códice para abrazar comercialmente las bondades de la chatarra? Se trata de resignificar la lengua, actualizarla, inventar, retomar.

*Escribir desde la duda, desde la carencia, la necesidad interna, la desgracia. Que los colmillos de los jaguares se adhieran a nuestra alma, a nuestro cordón umbilical. Las huellas de los venados deben perforar nuestro silencio. ¿Cuántas lenguas de Chiapas nos lo dirán? Estamos rodeados de sonidos y trinos indígenas, nunca habrá pérdida. Encerrarnos en el localismo y regionalismo sería la muerte.

* No repitamos el folklorismo. La danza y la música deben inventar otros juegos, el tequio no es solamente para el trabajo, es para agarrarnos las manos y jugar en diferentes etapas, pero siempre. Continuemos con la búsqueda de nuestra escultura extraviada, dañada; siempre habrá un espacio donde respiraremos la vuelta de ese aire bien pulido; que florezcan las pinturas con su lengua mineral. Nuestros códices ahí están, nuestros glifos son para recargarnos. Nuestros cántaros de pulque están hechos con las multiplicaciones de jícaras.

*Tiempo de recoger nuestro caminar y ambulantaje, resignificar los cuatro puntos cardinales de la nación ñuu savi. Redefinir los nombres de los dioses que han perdido su ser. Lengua viva y libre al mismo tiempo, ñuusavismos y neologismos, hablar en voz alta. Uniformar la escritura de nuestros variantes para volverla universal.

*Transverberar la vírgula palabra a las letras de la hoja en blanco entre la sabiduría de los antiguos y el mestizaje; no se trata de una propuesta a futuro, sino de tomar en nuestras manos los arcos y las flechas de la honestidad y respeto para entender nuestra riqueza. Caminemos con miedo y silencio, pero que el silencio no sea de miedo. Que la gota de agua sea necia. Así, logre crear afluentes que repercutan en la médula de nuestros esqueletos. Abramos nuestros ojos en el tzompantli. Los escribas ñuu savi se preocuparon por la historia y la posteridad, nos corresponde a nosotros el presente y futuro.

*Quinientos años se nos han hecho costumbre. Nuestra sangre no repite eso; fluye con la de otros hermanos con la esperanza de un arroyo donde se estrellen mil sangres que generen movimiento y calor. De por sí sabemos tallar la piedra, así fueron nuestros antepasados. Heredamos esa fuerza para verter en el hueco la fría conciencia que resuma estalagmitas. Así, provocar el brillo diurno en los ojos humanos, no en la noche como los gatos. Por que podamos convivir sin un centavo en la bolsa como en nuestras comunidades.

*Gracias por el silencio, los ñuu savi diremos alegremente, como José Carlos Mariátegui: "Si la incomprensión o la envidia o la malevolencia criolla nos muerde, pediremos a gritos nuevos mordiscos".

Carlos Tachisavi

* Escritor ñuu savi. fragmentos de un ensayo de próxima publicación.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Maiakovski en México

Trópicos

Me asomo:
He ahí
los trópicos.
Mi vida entera
suspiré una y otra vez por ellos.
Y el tren
avanza de prisa
entre palmares
entre platanales.
Sus abanicantes siluetas
adoptan figuras que marean:
Otra me parecen sacerdotes,
ora pintores.
¡Ay, ni uno mismo
da crédito a sus ojos!:
Entre el alboroto y el hervor
se yerguen los cactos
cual tiros de samovar.
Y en esas chimeneas las avecillas
lucen más lindas que de ordinario.
En tal sentido
—gorrioncillos
parecen—
cantan claramente. No acabo
de compenetrarme del bosque, el delirio,
el calor
el día,
cuando día
y bosque desaparecen
sin crepúsculo
ni
transición.
¿Dónde está el horizonte?
Toda línea
se ha desvanecido.
Aclárame
¿cuál es la estrella
y dónde
están los ojos del jaguar?
Ni el más hábil
recaudador contaría
las estrellas
del trópico nocturno,
a tal punto
en las noches de agosto
colmadas de luceros
son infinitas.
Me asomo:
No se distingue nada.
Mi vida entera
suspiré por los trópicos.
El tren sigue su marcha
entre el paisaje,
entre el aroma
de los plátanos.

Vladimir Maiakovski


En 1926, el poeta de la joven revolución soviética, Mexico. Maiakovski escribió este poema durante el viaje en ferrocarril de Veracruz a la ciudad de México. Versión aparecida en 1984 en la revista La Palabra y el Hombre, y recogida en Poetas del mundo, Cuadernos de La Palabra, Universidad Veracruzana, 2007.


Traducción del ruso: Carlo Antonio Castro y Raymundo Aguas Franco

martes, 28 de septiembre de 2010

Mensajero


Mensajero

los capitanes del mercado común
enviaron un mensajero a los dioses de México
que a la media hora fue herido
y entrevió un soplo de muerte

la muerte se parece a los indios
según dijo después
para bajar el dólar
y nadie le creyó

el mensajero entrevistó a Cortés
quien se punzó el olvido y ratificó esa visión
la prensa amarilla no publicó el reportaje
y la prensa de izquierda siempre está en otras cosas

a todo esto la muerte
pasea por el mundo a caballo y con flechas
como sabe Popotla
de aquella noche triste


Juan Gelman


Poema del heterónimo gelmaniano John Wendell, en Traducciones I, del volumen Cólera buey (La rosa blindada, Buenos Aires, 1971). Dos décadas después Gelman estableció su residencia en México

viernes, 17 de septiembre de 2010

76.- Dxi biába (Cuando caí). [Víctor de la Cruz]

Anteriormente había dado a conocer este poema, solo que aquella vez fue solamente letra. En esta ocasión incluye el audio por el propio autor, Victor de la Cruz (Poeta Zapoteco),. Que lo disfruten.

viernes, 6 de agosto de 2010

XÓLOTL

XÓLOTL: "Tanto en la mitología mexica y tolteca, Xólotl (el animal, señor de la estrella de la tarde y del inframundo) era el dios del relámpago, los espíritus y además el ayudaba a los muertos en su viaje al Mictlán. Xólotl era también el dios de fuego y de la mala suerte. Era gemelo de Quetzalcóatl, y la personificación maligna de Venus." (Wikipedia).

Este poema es una reconstrucción y acercamiento que hace un amigo y felino poeta originario del D. F.: Cristián a quien agradezco que me lo haya prestado para este post.



XÓLOLT

1. Subterráneo

Estoy viendo alrededor tajado
color de tierra negra
y sin segundos de obscuridad sólida
y camino sin saber en qué vacío se posará mi planta
si se posará
si tengo planta o piernas
si aún tengo mirada contra este mundo
opuesto a toda forma.

Estoy viendo y no
esde un lugar donde calculo está mi rostro
desde un sitio tal vez imaginario
en el que me gotea la angustia de no estar
entre un oído y otro sobre un horario muerto.

Estoy viendo y me estalla el espíritu del agua
en forma de enigmáticas visiones
de templos enterrados
en los que alguna vez mis dioses quemaron sus ofrendas
para proferir sus designios en el humo.

Estoy viendo
crecer ceremonias en las fauces del olvido
abatirse el destino ensangrentado
sobre las manos impotentes de los sacerdotes
cumplirse una por una las profecías del miedo
mi paulatina conversión
en la contradicción de mi enemigo
mi fusión en una historia que no quiero creer.

Estoy viendo mi fin
y mi principio.

2. Hacer la Noche

Fuera del territorio de las consejas
acechan los nahuales. Sus garras-manos
deben hacer la noche, templar añejas
historias de la historia de los humanos.

Deben cuidar del miedo que nos musita
vaguedades soñadas, que nos regresa
un pretérito inerme, que nos invita
a la humildad fatal de sentirnos presa.

Caminan sigilosos, sobre ancestrales
cicatrices nocturnas. Sus formas viejas
son la ferocidad de los Inmortales.

Su tarea es la noche, hasta que en las tejas
se evaporan las sombras y los nahuales
vuelven al territorio de las consejas.

3. Camino

Y se levantan las ánimas
en un vocerío brumoso
a los costados del camino.

Se desprenden
de paredes de roca
de tumbas
cuya presencia pretendí ignorar en su silencio
de altares destruídos
de guerras que fueron necesarias
para que el sol hiciera huir la noche.

Las amplias calzadas
hoy no son mas que lamentos inconscientes
estragos colosales del ensueño
que el viento desgarra en un gemido.

La dignidad de los templos mutilados
duele sin piedad en la memoria
con susurro de luna desmembrada.

Los barrios arden ahora
el fuego helado de la soledad
ante la perpetua sonrisa de la muerte.

Camino
y me gritan las ánimas sin voz
las que saben mi nombre que he olvidado
las que invocan a mis dioses que he olvidado
las que aprendieron a morir
por los juramentos que he olvidado
las que no comprenden por qué olvido
las que reclaman
indignadas por mi mansedumbre
la parte de mi sangre que no me pertenece.

4. Visión

Vago y horizontal, cuan la distancia,
bajo la dura inmensidad de asfalto
recupera el confín su alma de milpa,
su languidez frondosa de ahuehuetes,
su placidez de corazón de lago.

Saluda al alba el águila en un grito
que quiere decir lejos y futuro,
y la bruma levanta tercamente
su cosecha de manos atareadas.
Una avenida acuática se mueve
por entre las chinampas somnolientas
con trajinera y madrugada calma.

El sol repiquetea en el mercado
su primer parpadeo de colores.

A pesar de los siglos, amanece.

5. Monstruos

Quiénes son
aquellos que no tienen historia
o la ocultan con vergüenza,
los que no lloran
por sus hijos perdidos en combate
ni agradecen cada día
cuando el silencio de oro que calla el dios terrible?

¿Quiénes
los que no reconocen
el canto de añoranza de las aves
ni el vaivén de los bosques?
¿Esos que se complacen imitando
porque no tienen carne que los cubra,
cuyas plantas perdidas en la roca
no saben de la tierra
y que se dicen animales
tan sólo porque matan?

¿Quiénes son los que aúllan rabia a solas
sin volver los ojos a la luna?
¿Los que llevan por dentro las guerras más horribles
y miden el amor y la esperanza
con implacable precisión?
¿Los de marcha apresurada y ciega
que jamás recuerda que hay destino?
¿Quiénes los que se burlan de la muerte
porque les recuerda su imagen al espejo?
¿Los que alzaron un infierno con la locura
mala para habitar en sus penumbras?
¿Quiénes son aquellos
que violentan las miradas de los otros
con la espantosa soledad de su algazara?
¿Los que deforman a sus hijos
hasta hacerlos iguales a sus odios?
Aquellos son
los que nos imaginan
una mentira más de su demencia
pero se ocultan de nosotros por las noches:
Aquellos son los monstruos que nos temen.

CRISTIÁN*

06.04.2026