viernes 20 de noviembre de 2009



El poeta espantapájaro


El espantapájaro es poeta en la milpa con los pájaros desde que se posan en sus brazos, y les dice:


--Rico acariciar con tus uñas y el amoroso beso de tu pico que palpita, vibra en mi alma.

Espantapájaro me llamaron y no es cierto, sólo por mi traje remendado de tristeza.


El espantapájaro poeta sonríe y evoca una dulce mirada con las aves que cantan, y en la noche de plata bebe rocío de la esperanza, deleitándose con la luz amorosa de las luciérnagas.

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Ts'ibajel nichimal k'op Xutax


Ts'ibajel nichimal k'op Xutax ta k'altik sok te te'eltik mutetik te k'alal luchul ya xk'ot ta sk'abé, jich ya yalbey:


--Chikiltinax sbaj te awek'ache sok te k'alal ya sbujts'wan te ani'e, ya nax xwil stijsbaj te jbak'etal yu'une. Ma jna' biyu'un Xutax laj yak'bonik bi'il, ja'anax yu'un te lakuch pak'an me'bal ts'isbil te jk'u' pak'e.


Te ts'ibajel nichimal k'op Xutax, ya stse'jin ta k'un mukem te yilel te k'ayojal mutetike, ta yochel sakubil xojobal ajk'ubal ya sts'aj yot'an ta yuch'el, ta slektesel te sbujts' k'inale sok nix te xch'ul xojobil sit te kukaye.


Petrona Girón Zapata


Autor de los Altos de Chiapas, participa en el taller literario tzotzil-tzeltal que coordina el poeta oxchuquero Armando Sánchez Gómez, y aparecen antologados en Canto desde el corazón de la naturaleza (Ediciones de El Animal, San Cristóbal de las Casas, 2002)

¿QUÉ HARÁS TÚ?



¿QUÉ HARÁS TÚ?

¿Qué harás tú cuando yo me vaya?
Cuando yo me vaya y no aparezca más
ante la sombra del sol y de la luna.
Cuando el mundo se apague
y vengan los terremotos y relámpagos.
¿Qué harás tú?
¿A quién abrazarás?
Si después de todo, en otro cielo o infierno.
¿Tendrás las fuerzas para dormir con mi recuerdo
y que mis palabras te abracen y te toquen?
Yo no sé en ese mundo, ¿qué harás tú?

MÍXI SI'ÍNJI

Míxi si'ínji nga an xi je koya'an,
nga an xi je kjui'an kó nguiti chíjin
k'e kjo'a kasie'an nguijin tjikjien
ts'uíí kojó sáá. Kjianga je kjo'e
kja'e ngasundies'e kjuindibuá
chun kojó chi'un.
¿Kó si'inji xi jí?
Tsa nguijín kja'é ngasundie,
kojotsa ndoba nk'ien nga sokónguina xinguii,
¿A kjochokjuaá ngata isien nixtjína tsjanikjéji;
nga énna stsabokjáá kojó nga ndána si'ín asoo?
¿Beja'an kui ngasundie, kó si'inji xi jí?


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JUAN GREGORIO REGINO

miércoles 18 de noviembre de 2009

Sueño quinto


SUEÑO QUINTO

(El espiritu)

He volado tantas veces
prendido en tu propio vuelo madre.
Tu me enseñastea soplarle vida
a todo lo vivo
en este mundo.
Soy el espiritu de tu hijo
que amamanta
en la Madre Ceiba.

Mas alla de las nubes
he trazado un arco iris.
Tu me has dicho madre
que acompañado del colibri
­puedo conducir a ti
a los que dejan de vivir.

A proposito no me diste edad
para renacer dia a dia
con el Padre Sol,
soy tu espi­ritu,
soy el espi­ritu que emana luz,
soy tu espiritu resplandeciente madre

U JO'OP'ÉEL WAYAK'

(Pixan)

Dzo'ok in xik'nal
piktun u téenel
ch'uyukbalen ta xik'nal xan
in na'.

Teech ta ka'ansen
in dzáa u kuxtal
tuláakal ba'ax kuxa'an
wey yóok'ol kaabe'.
Teen u pixan a waal
ch'uyukbal tu k'ab
ki'ichpan X-ya'axche'.
To tu paach le múuyalo
'dzo'ok in bonik jump'éel chéeli'.
Teche' ta wa'alajtene' in na'
wa ku láak'intiken dzunu'une'
uchak in bisik ta wiknal
le máaxo'ob ku kíimilo'.

A wolili' ma' ta dzáaj in ja'abile'e
ti'al in síijil sáansamal
yetel Yum K'iin,
teen a pixan,
teen le yaan in sáasilo'
,teen a sáask'ale'en pixan
in na'.

Feliciano Sanchez Chan

*coordinador de publicaciones de la Casa de los Escritores en Lenguas Indi­genas. (Mex)

viernes 13 de noviembre de 2009

De como nace el idioma*



-----------------------------------------Abel Grimmer (1570-1619)


De cómo nace el idioma
de los kichwa runas


Un día el Tiempo despertó muy triste; su tristeza fue tan grande que todos quienes vivían en el Universo se pusieron melancólicos y muy preocupados. Por esa razón se pusieron de acuerdo en ofrecerle las mejores canciones que sabían, las mejores danzas que habían aprendido, con el propósito de devolverle la alegría al Tiempo. Ellos, en efecto, cantaron y bailaron como nunca, y el Tiempo, aunque se sentía muy agradecido, no lograba recuperar su alegría, apenas dejó escapar un suspiro cansado y profundo y logró moverse a un costado.
Los habitantes del Universo, cansados por el esfuerzo que habían realizado y muy acongojados por no haber logrado su objetivo, se quedaron mirando unos a otros sin saber qué decirse ni qué hacer y del cansancio se durmieron, unos por un lado, otros por el otro. En sus sueños, el Sol y la Luna asomaron como una silueta que intentaba abrirse paso entre las tinieblas y cuando estuvieron a punto de lograrlo una tormenta de rayos y truenos impidió su propósito, entonces despertaron y trataron de averiguar qué era lo que sucedía. Al despertar, cada uno comentaba el sueño que había tenido. El cóndor, que era el más anciano de todos, decía que el mensaje era claro, que para lograr la alegría del Tiempo debían recurrir al Padre Sol y a la Madre Luna, que ellos les podían ayudar; y así lo hicieron, les llevaron ofrendas, cantos, danzas y les pidieron ayuda en su propósito de devolverle la alegría al Tiempo.
El Sol y la Luna escucharon su pedido y prometieron ayudarles porque ellos, al igual que todos, también se habían contagiado con la nostalgia del Tiempo y creían que no era justo que la tristeza empezara a destruirlos. Por esa razón ellos se unieron en este propósito.
Al escuchar esto, todos recuperaron la energía, los ánimos de cantar, bailar para el Sol y la Luna, que en el ocaso enrojecido se envolvían y desaparecían. Así pasaron nueve lunas acompañadas de cantos y danzas. De pronto, cuando todos por el cansancio descansaban se escuchó el llanto de dos niños, una hembra y un varón. Al escuchar el llanto todos despertaron, se acercaron a los niños para contemplarlos, mirarlos y arrullarlos.
Emocionados, los habitantes de ese tiempo les brindaron ofrendas, cantos, danzas, y así junto a los niños, cantaron y danzaron por el lapso de diez meses. En ese tiempo los niños pudieron escuchar los sonidos del viento, del mar, las cascadas, los ríos, las flores, las plantas, los pájaros que las innumerables delegaciones traían consigo desde los diferentes suyus, que reproducían los sonidos de cada región con sus instrumentos o con los animales y aves que entregaban como recuerdo a los niños.
Esos sonidos se aprendieron de memoria y fueron hilando, tiñendo, urdiendo, tejiendo; los fueron tallando, puliendo. Así brotaron las palabras como riachuelos, ríos, lagunas, mares; luego como llovizna, lluvia, tormenta; de ahí brotaron como vientos, tornados, huracanes; finalmente como rayos y truenos. Así se fue formando el Runa Shimi, el idioma de los kichwa runa, el idioma de los Hijos del Sol y la Luna. Así fue creado el kichwa, la lengua de los habitantes de esta tierra, para que el Tiempo y el Universo recuperaran su alegría y nunca estuvieran tristes. Por eso el kichwa tiene el sonido de los huracanes, el vuelo de los cóndores o el suave deslizamiento de las olas de los ríos, las lagunas y los mares o el suave aleteo de las hojas.

Ariruma Kowii


*Escritor y periodista kichwa, es fundador y fue director del Taller Cultural Causanacunchic.
Es miembro del equipo de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, para la elaboración de las propuestas de reforma constitucional y su delegado en la Comisión de Reforma Constitucional entre la conaie y el gobierno. Ha publicado dos libros de poesía: Mutsuktsurini
(1988) y Tsaitsik (1993).

miércoles 11 de noviembre de 2009

Dos poemas de Ak'abal * Jaguar y Pajaro




I


Vuelo
Soy pajaro:
mis vuelos son
dentro de mi­.

Rapapem
In inchikop:
ri nurapapem
kinb'an pa ri wanima'.


II


Jaguar
Otras veces soy jaguar,
corro por barrancos,
salto sobre peñascos,
trepo montañas.

Miro mas alla del cielo,
mas alla del agua,
mas alla de la tierra.
Platico con el sol,
juego con la luna,
arranco estrellas
y las pego a mi cuerpo.

Mientras muevo la cola,
me echo sobre el pasto
con la lengua de fuera.

B'alam

K'o taq mul in b'alam,
kinxak'in pa taq siwan,
kinch'opin puwi' taq ri tanatik
kinb'inib'ej, kinq'axaj juyub'.

Kinwil ri unimal ri kaj,
ri uchowil, jela' che ri ja',
ri uk'ux ri ulew.

Kintzijon ruk' ri q'ij,
kinetz'an ruk' ri ik',
kinb'oq' ch'umil
kinnak' chuwij.

Kinsilob'aj ri nuje',
kinq'oyi' cho ri le'anik
kinkosik', kinwesaj ri waq'.

Humberto Ak'abal

viernes 6 de noviembre de 2009

En la orilla blanca


XII

En la orilla blanca de tu cuerpo
que es mi casa, sueñas con mi cuerpo
que es tu casa, y tus manos abren frente,
en esta magnolia blanca que es octubre.
Tu cuerpo recorre sueños en vigilia,
cercanía, deshielo de dos en barro,
légamo adormecido,
mano que mece el fuego
y con su barro forman
esfera, cantimplora, clepsidra,
relojes de tiempo acumulado,
tu, salamandra de agua,
estrella de puntas incontables
has sido la hiedra amorosa,
buscando el tacto, la caricia del alfarero
y en tu cuerpo disponible has tenido mi mano,
mi fuego cubriendo tu cuerpo dormido, asaeteado,
donde has sido, la campana donde el deseo
repica como el aguacero,
en esta noche tibia donde la lluvia
te adormece y mi lumbre
calma tus sentidos
una vez,
junto a mi,
dormías.
Y no eras tu,
era yo
quien despertaba.


Gab Martinez

sábado 31 de octubre de 2009

Dia de Muertos en Ayutla








XXV

Cambian las hojas, cambian.
Es noviembre
en unas horas el viento vuelve a nacer
helado, mortuorio es la hora de los difuntos,
en el altar de caña se sostienen las naranjas
en la mesa la botella de mezcal
los tamales envueltos en hojas de otoño.
El tabaco envuelve en su humo
la lista de difuntos en la mesa de los muertos
ellos regresan según la costumbre de Ayutla
a visitar a los que recuerdan, los que no olvidan
en sus rezos, en el altar de su memoria.
Las velas que junto las flores de cempasúchil
de cresta de gallo, las azucenas, los alcatraces
los rabos de nube hacen guardia a los que se fueron.
En el panteón sembrado de cruces
de difuntos, de veladoras de vaso
y listas de antepasados hechas a mano,
escritura doliente junto al rosario y
la memoria rodeada de tímida llovizna,

Aquí en las nubes de Ayutla
el panteón es el centro de reunión
de muertos y vivos, del recuerdo y la añoranza
de la memoria que se extiende en el tiempo
y que toca con sus dedos el presente
resguardado en el dolor del duelo
de las palabras que quedaron por decir
en los gestos, en la ausencia de los
que aun escuchan a los vivos
a los vivos que reclaman su enlace
con la eternidad, con lo que permanece
y los muertos que beben el mezcal
el café, que vuelan en el humo del tabaco
(en la lista de difuntos las mariposas
parpadean en esa luz que devora la oscuridad)
y por un momento la escena es confusa
¿Quienes son los muertos y quienes los vivos?
los que están sentados ahí y los que hablan
como si la muerte fuera un invitado
mas a esta mesa de niebla y llovizna,
entre estos árboles inmensos
y la vida fuera este instante de comunión
entre vivos y muertos en noviembre,
la anciana madre enferma
que no alcanzo a saludar a los hijos
que vivían en la distancia
en la necesidad de sobrevivencia
les da el gesto de amor que les falto
el perdón ansiado por faltas que quedaron
como cicatrices inciertas en el alma
en el cuerpo que grita con la garganta
por el dolor del duelo de un cáncer
que lacero en los años de ausencia
y que quedan dirimidos en el perdón
de una lagrima surgida de la llovizna
el padre que desapareció de pronto
que llego al hospital sin más ropa
que un cuerpo accidentado
un cuerpo aglutinado con el dolor
de los hijos y la viuda sorprendida
el hijo que queda como esperanza
sembradas para siempre de un futuro
Y el dolor vuelve a ser bálsamo
vuelve a ser cosa vivida, latente
pero dirimida en la conciliación
de este encuentro de muerte y vida
de vida y muerte donde la muerte
toma la mano a la vida
recordándole la fugacidad del instante
la fugacidad de la niebla que cubre
por igual a este pueblo en la montaña
a los muertos y los vivos.

Se hace oración,
se mencionan los nombres de los abuelos
que no llegamos a conocer
de la extensa lista de familias tutelares
es hora de la visita de los demás altares
del encuentro festivo de los adornos
de los panes haciendo guardia al mezcal
del arco de caña, amarrado con manzanas
con naranjas, las frescas jícamas
y los tamales, la colación, los dulces
la creencia de que no se puede tocar
nada de los altares hasta después
que lleguen los muertos,
y la visita es larga, tanta como la noche
Hasta la madrugada, hasta que el canto del gallo
regrese al tiempo efímero del presente
y la llovizna acabe en este día de noviembre.

Gab Martinez