Se trata de ejercer la memoria para conservar la identidad y la realidad, si lo real es lo que permanece identico a si mismo a traves del tiempo
lunes, 24 de febrero de 2014
jueves, 6 de febrero de 2014
miércoles, 8 de enero de 2014
viernes, 13 de diciembre de 2013
***
La eternidad que invoca el cielo en cada vuelo de pájaros. La
sed en la que hiberna la
tristeza. Blues y olas blancas la neblina que se abre en tu
pecho para mostrar el sendero de pinos. Céntrame en sus manos que espigan la
lluvia, en los suspiros que evoca la rosa, en la mirada de la que nacen ángeles
ebrios de ternura. Elévame a esas luces altas desde la profundidad de su cielo.
gm
viernes, 6 de diciembre de 2013
Verde
Tu cuerpo arde ánfora de llamas.
dualidad de tus pechos en mis manos,
-pequeños míos-.
el sabor de tus pezones baila en mi boca.
Tu lengua: apresada en mis labios,
humea en los rincones de tu piel.
En la calle es tarde y llueve,
los peatones se detienen para
verte surgir con flores nuevas.
En tu vientre desnudo y oscuro
todo es subterráneo y luces blancas.
Camino puertas adentro.
Encendido en tu nuca, te digo
que es viernes de nuevo y que te amo.
Con mi cuerpo perfectamente sellado a ti,
hecho raíces y te digo, que cada noche
estaré contigo a esta hora,
sembrándote de nuevo.
Mientras llueve, tú miras los espejos,
me pasas los lentes y tu boca sabe a mi boca,
tus labios aprenden a tallar sílabas mudas,
paisajes pardos, palomas nuevas.
Vuelos cortos e inesperados.
Las manos calcan redondeles
entre calles inesperadas, vecinos de octubre
y todo es hablar del tiempo y sin su permiso,
aprenderme tu nombre de hojas secas.
En tus piernas abiertas, mi mano
llama norte a tu cintura;
sur a tus pies y algodón siempre.
Nubes blancas -vestigios de abril-
mis ojos te van lamiendo el alma.
Afinco mi pertenencia al campo,
a las raíces que se hunden en tu fragancia oscura.
En nuestras pieles azules de tanta agua.
Así es el color del deseo y la cera que vierte la noche,
para cantarnos que hoy es hoy.
Este es el momento y estas tus manos,
que me buscan y que yo repito
que estarán ahí en mi pecho.
Y yo metido en tu cintura de barro, donde cada noche,
cada azul, cada alma, cada cielo, cada cuerpo:
te dirá a deshoras, entre calles y saliva oscura
que es verde tu vientre y que te amo.
gm
dualidad de tus pechos en mis manos,
-pequeños míos-.
el sabor de tus pezones baila en mi boca.
Tu lengua: apresada en mis labios,
humea en los rincones de tu piel.
En la calle es tarde y llueve,
los peatones se detienen para
verte surgir con flores nuevas.
En tu vientre desnudo y oscuro
todo es subterráneo y luces blancas.
Camino puertas adentro.
Encendido en tu nuca, te digo
que es viernes de nuevo y que te amo.
Con mi cuerpo perfectamente sellado a ti,
hecho raíces y te digo, que cada noche
estaré contigo a esta hora,
sembrándote de nuevo.
Mientras llueve, tú miras los espejos,
me pasas los lentes y tu boca sabe a mi boca,
tus labios aprenden a tallar sílabas mudas,
paisajes pardos, palomas nuevas.
Vuelos cortos e inesperados.
Las manos calcan redondeles
entre calles inesperadas, vecinos de octubre
y todo es hablar del tiempo y sin su permiso,
aprenderme tu nombre de hojas secas.
En tus piernas abiertas, mi mano
llama norte a tu cintura;
sur a tus pies y algodón siempre.
Nubes blancas -vestigios de abril-
mis ojos te van lamiendo el alma.
Afinco mi pertenencia al campo,
a las raíces que se hunden en tu fragancia oscura.
En nuestras pieles azules de tanta agua.
Así es el color del deseo y la cera que vierte la noche,
para cantarnos que hoy es hoy.
Este es el momento y estas tus manos,
que me buscan y que yo repito
que estarán ahí en mi pecho.
Y yo metido en tu cintura de barro, donde cada noche,
cada azul, cada alma, cada cielo, cada cuerpo:
te dirá a deshoras, entre calles y saliva oscura
que es verde tu vientre y que te amo.
gm
Tríptico
I
Un muro, no de piedra sino de acentos
teje ecos voraces en tu cuerpo.
II
Rieles que hunden su costillas en el frío
emisarios de la lengua que te buscan ahumándose en el ojo de un abrazo.
III
Sabor de vías que cruzan la cornisa de las siemprevivas
corres, afianzas al vuelo, canto libre. Pulmones que son ciervos
la flecha negra del tiempo y fluyen gotas momentos,
enciendes un pabilo para alumbrar lo oscuro.
Atado al alba azul, el costado de la blanquecina aurora
destello que se filtra por el sueño
la cantimplora de agua,
las curvas silenciosas de la arena
toda arena es el canto moribundo de la sed
la solidaridad que atrapa el silencio.
gm
Un muro, no de piedra sino de acentos
teje ecos voraces en tu cuerpo.
II
Rieles que hunden su costillas en el frío
emisarios de la lengua que te buscan ahumándose en el ojo de un abrazo.
III
Sabor de vías que cruzan la cornisa de las siemprevivas
corres, afianzas al vuelo, canto libre. Pulmones que son ciervos
la flecha negra del tiempo y fluyen gotas momentos,
enciendes un pabilo para alumbrar lo oscuro.
Atado al alba azul, el costado de la blanquecina aurora
destello que se filtra por el sueño
la cantimplora de agua,
las curvas silenciosas de la arena
toda arena es el canto moribundo de la sed
la solidaridad que atrapa el silencio.
gm
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