miércoles, 26 de diciembre de 2018


Un avión que se vuelca

tronidos de infamia,

la ceniza iguala la ironía

calca sobre calca

historia que se repite

huesos que asfixian la historia.



jueves, 13 de diciembre de 2018

Imasol

Una soledad que se empluma de pájaros azules
una soledad que extiende los brazos cual árboles
una soledad que espuma su soledad al mar sordo.
-la orilla de las estrellas en la piel cansina del mundo-

un amor como un sol huérfano que entibia su soledad
mas allá de las rocas donde la montaña corona la niebla.
Una verdad en un cuerpo y un alma, una cicatriz
que para estar desnuda dejo de ser sonrisa y canto.

Arabescos de ti y de tus ojos, los labios que decidieron callar
ante el rumor de un beso, así es la ausencia, una noche de alas grises
que ilumina los sentidos, la rosa que deshace de la mirada

a fuerza de ser muro, el patio sin la higuera y las uvas frías
descalzo horizonte que cambias de norte el vuelo de pájaros
el sinsentido de esta melancolía cuya guitarra entona tus ojos.



sábado, 27 de octubre de 2018




Una mujer enamorada es una formación de besos en dirección a la ternura.
Un abrazo inverosímil de la vida que vierte rosas amarillas en el regazo del amor.
El aleteo del ángel en el huerto cuando las nubes
son aves migratorias que han encontrado su sino.
Un milagro no menor a la caléndula o la lluvia.
Una mujer iluminada por el amor es una mujer que se vuelve mar y río.
Una flor de cuyos pétalos se deshojan estrellas.


Xm
by Ashraful Arefin


jueves, 4 de octubre de 2018

A Oscar Mendez

La naturaleza de un reencuentro.
Encontrar un hermano que no sabia que tenia
estar de frente a esos años
que se levantan como un muro infranqueable
los cuernos de marfil del sueño
atravesarlos y volver al estupor
de no saber que no se sabe.
Ese hermano batió olas
contra el abatimiento
de la lengua original.
La infancia quedo atrás
soldados de adolescencia
perdimos batallas y algunas
veces fuimos equipo.
Hoy volvemos a estar
en sendas opuestas
kilómetros de ausencia
y brechas que se miran
de lejos en el camino.
Guchachi´ reza se atraviesa
algún día hablaremos de nuevo
y seremos soldados
de la lengua,
de la oralidad
de la escritura
de lo funesto que es a veces
la risa cuando no es compartida
el sol de antes de la ebriedad
el sol del comienzo
la hermandad, el colectivo:
lo que en singular se abraza
mejor en plural.

Xm

*Guchachi´ reza : iguana rajada en zapoteco.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Sólo te nota quien te sabe ver
atrás de las cintas de colores
de la música que envuelve
tu rostros que vas dibujando
en los cintillos del cielo.
Sólo te nota quien te oye
quien escucha la tibia curvatura
de tu cuello y prende palomas
hacia la isla de tu corazón.
Solo te huele quien sigue
el rastro de la miel
hacia tus piernas
quien abre el higo
y lame sus heridas.
Sólo te saborea quien
vierte el sabor del vino
en los odres del otoño
de la uva madura
y que como la sangre
hace espuma en la tormenta
y sobrevive a los relámpagos.

Xm


                                                       Acuarela. Autor: Luis Rocca

jueves, 13 de septiembre de 2018

Otoño


Es tan extraño deletrear tu nombre entre mis labios vacíos
y atisbar tu ausencia entre tanta cosa perdida.

Es tan extraño tener tantos nombres
desde la lámpara pulida del insomnio
hasta el arcabuz de la pasión que enciende tu cuerpo

(Aún estando dormida veo los relámpagos que dejas
entre humo y niebla, entre septiembre y lágrimas).

Entre tanto silencio y hojas secas.
Es tan extraño encerrar en un solo nombre
la pausa y los espejos,
el cielo y el vuelo de pájaros.

En la identidad que cierra sus puertas,
cuando quiero abrevar en ellas
el estanque límpido de tu cuerpo,
su dibujo, la forma y su albedrío.

Sólo para volver a ser sueño y nostalgia entre tanta roca
es tan extraño llamarte con la voz del mar en mi cuerpo
y querer traerte a esta orilla:
Es tan extraño decir un nombre
que ya no es el mío.

Xm

viernes, 31 de agosto de 2018


¿Recuerdas acaso de la armonía de los árboles?
A diario caminaste junto a ellos,
los seguías de reojo a través de la avenida.  
Ellos siguen ahí. 
Seguirán aun cuando la mirada tuya no este para ignorarlos  
o para observar el vuelo de los pájaros.  
Aún en la quietud de las ramas,
saben del tren de la ausencia y la avenida de la muerte.  
Sabían entonces de tu prisa y daban sombra a tus sueños.  
Amabas los bordes con horizontes de hojas y eucaliptos,  
daban caravana al enjambre de gestos humanos  
con el íntimo silencio con que se moldea el hábito de vivir.  
Cerca de ellos
junto a ellos
en la noche solar.
En  sus ramas selladas por el hábito  del devenir al orden
que nos remiten los ritos diarios  
y que es lo más cerca de la naturaleza que estarás jamás.  
Sus raíces conocen el movimiento de las tumbas  
el sonido y el crepitar de los gusanos que comerán tu nombre
y al mismo tiempo las ramas acogen la sombra del niño
y la pelota que sigue el aroma del eucalipto.  
Fue ahí entre las ramas quietas
que tus ojos subieron por la escalera de las hojas,  
hasta alcanzar el perfil de las nubes  
y en su inmovilidad sentiste  su presencia entre las hojas: 
el árbol,  el meditabundo de mil años
el infinito que alza los élitros de la eternidad.



Xm

06.04.2026