viernes, 16 de enero de 2015

Una ruta

Una ruta de miel y pájaros muertos
un canto que danza en ecos azules
jirones de humo que anclan mi memoria en río,
en girasol que hace lluvia al universo
los recovecos del olvido, el aguadal de la tristeza
algo por decir como un reflejo de tinta
que suelta su música
que desperdiga sus luces rotas
una libélula que hace violeta en un nido de sombras
una gota en la que cabe una mujer desnuda
un cuerpo acordonado por tanta nube
que danza al pie del horizonte
y que llena los acahuales del canto del fuego,
una vereda que incinera el otoño
y la tarde bermeja y naranja y parda y rosada
esa ruta tan conocida por nuestras pieles
un fuego prendido de otro fuego,
lumbre que desquicia las abejas
y el tiempo hasta volverlo hilo,
hasta hacernos uno en beso y labios,
 en cuerpo y manos,
urdimbre de párpados
 que tejen lo que no quería decir:
un corazón donde vive el otoño y el fuego.
El hogar de la tormenta y el relámpago.


gm

Pic: Gonzalo Alfonso Ordoñez

2 comentarios:

Rembrandt dijo...

Hermoso poema, una ruta que nos recorre como fuego.

"....y la tarde bermeja y naranja y parda y rosada
esa ruta tan conocida por nuestras pieles..."

Besos querido amigo.
REM

Mónica Cristina Cena dijo...

Maravilloso, Gabriel. Encantada de volver a leerte. Un abrazo desde Buenos Aires. Mónica (Persis)