jueves, 4 de septiembre de 2008

LA MUJER QUE ENGAÑO AL DIABLO Héctor Martínez

LA MUJER QUE ENGAÑO
AL DIABLO
Héctor Martínez
Narrador

Había una vez una familia que vivía en el campo y no tenía
nada; era muy pobre. Cierto día, los integrantes de la familia, el
marido y la mujer,andaban pensando qué comerían, qué gastarían
en todo el tiempo, en todo el año:
—¿Qué haremos? ¿Cómo viviremos?
El marido decide ir a trabajar lejos. No le importa lo que pase y
deja a su mujer sola, esperando. Ella no se preocupaba. El señor
se fue; se metió por el monte. Lo encontró la noche y ahí se
quedó dormido. A la mañana siguiente se levantó temprano y
seguió su ruta. Y otra vez lo mismo, de nuevo llegó la noche, y
así hasta el tercer día. El lugar en el que se quedó la tercera
noche fue en medio de una selva virgen, lejana y desconocida.
El señor veía cómo pasaban muchos animales, víboras; éste
temblaba de miedo. Entonces, decidió quedarse en un árbol o
en roca. El señor pensó:
—Si me subo a una roca, fácil se trepa un tigre y me devora.
Mejor me voy a quedar en un árbol.
El señor se subió a un árbol. Tranquilo se durmió (mientras miraba
a todos los animales que pasaban debajo de él) pero por
dentro tenía miedo de ver a qué horas se subía algún animal y
se lo comía. Así amaneció. El señor de nuevo tomó su ruta
hasta que, al tercer día, se encuentró con un señor que montaba
un caballo blanco, elegante. Se notaba que ese señor era
rico y poderoso; de esos señores billetudos. Se le notaba en la
cara y en el tipo de caballo que traía. Entonces el señor le
preguntó si tenía algún trabajo, pues él necesitaba trabajar.
—Sí ¡cómo no! Si tienes ese deseo, pues vamos a la casa.
Entonces lo llevó a su casa. Le enseñó el campo que tenía y
le dijo dónde iba a trabajar. El señor trabajó en el campo. Estuvo
a gusto ya que ahí sí ganó sus centavitos. Entonces el señor,
cuando vio que tenía suficientes billetes, regresó a se va ver a
su “ñora”. Llegó a su casa contento, con muchos billetes en la
bolsa. Estubo unas semanas con su familia hasta que gastó
todo lo que tenía. Hizo su casita.
El señor y la señora decidieron ir juntos a trabajar con el
patrón. Pero no trabajaban mucho sino que pedían préstamos;
pedían créditos a su patrón, que era el diablo, aunque ellos no
lo sabían porqueél estaba disfrazado. El diablo había cambiado
su manera de ser; también puede adquirir la forma de animales.
Los esposos trabajaron nada más un tiempo, el patrón les dio lo
que habían pedido prestado y luego se fueron, creyendo que su
patrón ya no los iba a encontrar.
Pero como era el diablo es lógico que los encontrara. El señor
había hecho un pagaré: “cubro ésto y lo pago tal fecha; pero
si no lo cubro, pago con interés”.
Los señores llegaron a su casa y pusieron un puesto grande,
una tiendota. El señor entonces se hizo poderoso; ya que como
dice el dicho: “el dinero del diablo cómo aumenta en minutos o
en segundos”. A los señores les gustó, pero llegó el día de
pagar la cuenta. El señor estaba indeciso.
—¿Cómo le pagaré? ¿O no le pago? ¡Ese señor tiene muchos
billetes!
Pasó un día, dos, y al tercero fue a ver al patrón.
—Patrón, hasta ahorita vengo, pero traigo malas noticias.
Ahorita ando bien jodido, no cuento con suficientes recursos.
No tengo dinero ‘orita. Pero le aseguro que le pago después.
—Como quieras, si no puedes ahora, pues págame pa’ la
próxima.
Entonces fijaron otro día. El señor salió para su casa. El se
había convertido en un ricachón de primera.
La fecha pactada llegó y el diablo fue a casa del señor ricachón.
Llegó montado en su caballo blanco. El señor, para entonces,
ya sabía que el patrón era el diablo. Tocó el diablo y contestó
la esposa del nuevo rico, porque ella sabía que esa fecha
iba a llegar el diablo. Pero la señora había escondido a su marido
debajo de la cama, para que el diablo no lo viera.
—No está mi marido. Todavía no llega porque se fue a otro
lugar para trabajar, porque ahorita no tenemos dinero —le decía
la señora al diablo, aunque no le enseñaba la tiendota que tenían
dentro de la casa.
—Bueno, dentro de 15 días regreso; y si no me pagan pues
les quito la casa y me los voy a llevar a ustedes para siempre.
El diablo se fue. Cuando la señora vio que ya se había alejado
bastante llamó a su marido.
—Ya se fue. ¡Salte, salte! Ahora tenemos que planear qué
vamos a hacer.
Entonces se pusieron a pensar bien lo que iban a hacer. Tanto
pensaron que nada más les faltaban dos días para la cita. A los
trece días, a la señora se le ocurrió pelar a su marido. Le cortó
el cabello y lo dejó pelón, sin un solo cabello; hasta le brillaba la
cabeza, se veía muy feo. Faltaban unas cuantas horas para
que llegara el diablo. La mujer le dice a su esposo:
—Tú te vas a sentar aquí al lado del fogón.
Cuando la señora vio que se acercaba el diablo agarró un puño
de tizne y se lo untó al marido por toda la cabeza. Entonces
llegó el diablo y tocó la puerta.
—¡Señora! ¡Señora! Vengo por el dinero.
—¡Ay patrón! Mire cómo está mi marido.
—¡Cómo!
—¿Qué no ve usted que está enfermo mi marido? Mire cómo
tiene la cara, la cabeza ¿Qué no se da usted cuenta?
—¡Pero cómo!
—Pues está enfermo. Y de dónde vamos a sacar dinero. Así
es que ‘orita no podemos pagarle.
—No, pues si no encuentran... pues ya ni me paguen.
Así es como la mujer engañó al diablo. Por eso dice el dicho que
las mujeres son más cabronas, porque pueden engañar al diablo.

“Aquí en el medio se acostumbra mucho, por las personas que salen de caza en las noches, ir a un monte, a un lugar donde ellos creen que llegael rayo, el trueno, donde llegan los seres ocultos, los espíritus, pues. Entoncesle piden, le ruegan; le ponen veladoras, le matan un gallito o una pareja de aves o le dejan blanquillos. Por eso dice el trueno que es pedido con anticipación”. Aclaración hecha por el mismo narrador en la parte última del relato.

TOMADO DEL LIBRO; FIESTAS DE LOS PUEBLOS INDIGENAS DE MEXICO DE GUSTAVO TORRES

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