viernes, 28 de abril de 2017

Hacer







Hacer del poema un gato que escape a la azotea 
para dilucidar sobre la última nube. 
Mover los cables como un arpa para detener la luna. 
Apresarla entre paredes rotas y asomarse 
a la ventana para verte dormir. 
Oír tu canto de espejos y saber 
que el humo de los ceniceros es algo entrañable. 
Mirar la borrasca de ceniza y olisquear el amor 
que ronda perdido en las sombras. 
La telarañas dirán entonces cosas tristes como el exilio, 
como la inexistencia del amor, o la inutilidad del fuego. 
Pero tú sabrás que lo que fue mi amor 
te perteneció desde siempre, 
desde la ronda de todos los instantes 
donde el gato intranquilo: maúlla.


Xm


1 comentario:

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Me ha parecido precioso, sosegado, misterioso. Buen finde!!!