miércoles, 24 de julio de 2024

24.07.2024


 

 

¿Cómo te vas, si no te vas?
si apareces por aquí con estrellas nuevas.
Señalas esa parte del horizonte                                                                         donde mis ojos no han mirado,
es así, sin tú saberlo, expandes mi mundo.
Ese tan limitado:
mi yo rutinario con esa manera de servir el café,
con el borde exacto en la servilleta.
Esa manera que tengo de acomodar,
las piezas de mi mundo
y llegas.
Quizá no te necesitaba,
pero sí te necesitaba.
Ahora me haces reír,
me dejas con el corazón en su lugar.
Cómo no agradecerte,
cómo no quererte.
Cómo no decirte te quiero,
con palomas en los labios,
con besos por doquier,
con abrazos tan intensos.
Sabiendo que entre nosotros puede pasar todo:
ciclones, tormentas, lluvia sola y tú.
Eres y no eres,
no estas, pero estas.

Xabo Martinez

 

 

lunes, 15 de julio de 2024

15.07.2023

 

 

 

 

 
 

 
 
 
En los barrios de por aquí, la soledad del hombre se vierte en un cubo de estrellas, una construcción de hambre y ascuas. En éstas bodegas urbanas camino diariamente. En realidad pretendo hablar de otra cosa, pero la tristeza de un perro muerto me conmueve. Lo llevó a enterrar entre la arena y ladrillos. El aguijón de la muerte poda su sufrimiento, calma sus vísceras. Hay sonidos perfectamente graves, secos.  Con una asimetría de indigencia lo sepulto en esta calle ausente de mármoles. Lo que pienso es un discurso desierto y secreto. La conocí hace días, se acercó a mi puerta y ya traía la boca con espuma y sangre, su discurso de dolor me llevó a mitigar su hambre, después hicimos una cortísima amistad de arrabal y telares, una memoria de cartón y latas oxidadas. Después no supe más que esta osamenta que amenazaba quedarse tendida en el baldío. Dispuesta infestarse de moscas y de olvido. Tal vez ahora que ya está guardada en su tumba -si así se le puede llamar a ese núcleo de arena-, con un breve responso de pájaros y cielo, pueda ya no ser esa península de muerte y duelo para descansar al fin, sin profanarse de estos rumbos donde lo macabro es cotidiano, transitorio; en la médula de esta ciudad de arena y sol inclemente.  Sin mucho sitio para dejar la negra nostalgia de un ladrido.

Xabo Martinez

sábado, 13 de julio de 2024

13.07.2024

 

 

 

 


 


  Me he convertido en un árbol de palabras, de  preguntas sin respuestas que se quedaron a cenar y nunca se fueron, de angustias que atraviesan la casa como moscas, y de algunos pájaros que cruzaron las nubes para perderse. Un árbol de palabras que da frutos al tú, al aquél que debí haber sido. Un niño quedo encaramado en aquel árbol. Juega ahí y permanece,  entre el asombro y el olvido. Y la única palabra que desciende cada tarde y se posa en mi hombro. La soledad que se queda a atrapar los sueños de la noche y cada mañana vuela para un día hallarte.

 

 Xabo Martinez 

 

 

jueves, 11 de julio de 2024

11.06.2024

 

 


 

   A veces pienso en un color: un azul que va ufanándose de tarde y en la noche dialoga con el bermellón. Sube del mar cuando el agua esta tibia, va por la sal que escolla y se tiende entre los que pasean por el malecón a esa hora. Adquiere nuevas luces cuando contrasta con el ámbar imperante y se impregna de lo que ha sido tirado, quebrado o roto contra las rocas. Permanece dormido en la voz de la espuma: corcel que indaga la vida de las orillas y pregunta por ti. Amor que duerme al calor de la estrella y no oye. No sabe del azul que tiñe de nostalgia el mar por la tarde e impregna el cielo.


Xabo Martinez

martes, 9 de julio de 2024

09.06.2024

 

 

 


 

 

 Te empecé a oler como se huele una pieza de tabaco, una caravana de sal, una fruta que huele a un país u otro continente. Con esa colección de matices y al mismo tiempo tan uniforme como una ramita de hierbabuena.  Apliqué mis sentidos a tus dedos de azúcar, a tus labios que inventan el amanecer del alba. Al arrobo de tus pezones destilando miel de abeja siguiendo al hormiguero de tu ombligo. Me llevé el olor de ti a donde las estrellas hacen la llovizna, a donde el amor sueña el mar y la luna llena. Luego el mundo olió a ti y yo olí a tu silencio.



Xabo Martinez

sábado, 6 de julio de 2024

06.07.2024

 

 

 

 


 

Antes creí en la fuerza del poema.
En la altitud del poema, en el poema caracol.
Diciéndote algo, dicho hace mil años.
Ese mensaje fue un aletear de mariposas  ante tus ojos,
y en tus oídos  un alzar de libélulas quietas en la memoria.
Por un instante al ponerlas en mi lengua,                                                         estallaron y me cercó el silencio:  lo indecible,                                                             la ira de las vocales contra si mismas.                                                            Argumento caníbal devorándose a si mismo.

Xabo Martinez

jueves, 4 de julio de 2024

04.07.2024

 

 

 

 



 

Juntos:


La espera. La antesala hacia la nada,
ebrios de silencio.
Morando entre las horas, las ramas.
El tiempo del otro que no nos pertenece
para curarnos la sed y la lengua.
Los ojos; acumulando minutos como hojas,
al pie del árbol, hasta llenarnos de hojas secas
y otoño los  rostros, las nubes.


Sólo.


La música llevando el conteo de la lluvia
y los pájaros nómadas que llevan su canto
a las flores que despuntan lejos del invierno.
La nada.


Xabo Martinez

martes, 2 de julio de 2024

02.07.2024

 

 

 

 


 


Tu nombre como una canción, una melodía que puede viajar junto al andén. Llevarte cerca de mi.

Amontonarlo a deshoras como hojas secas. Incinerarlas y ver lo luminosas que pueden ser tus vocales.

A la hora del café, manchar los papeles de tinta y parpadear en tu lejanía la vida.

Llover contigo, llover de ti, de principio a fin: la noche humedecida y tu boca llena de estrellas.

Y tus manos, lo que podría decir de tus manos. Los pájaros que se han ido a otro continente.

La pinta azul de la noche. Saborear el vino. Un violín que suena a un paisaje de tus ojos.

Despertamos sobresaltados, la puerta es una lágrima, una sombra que huye.

El polvo que cubre los libros. El jardín donde crece mi memoria como una babel, donde nadie sabe nombrarte.

Tus pasos con olor a rutina. Tus huellas se llevaron la vida. Un sol naranja que amenaza con difuminarse en rosa pálido.

La piel del adiós. El ente de tu olvido. El muro.

Salgamos afuera, respiremos ese aire que despeja los pulmones y miremos el geranio mientras amanece.


Xabo Martinez

10.03.2025

                                                               Pic © Michal Zahornacky     Una página inmóvil que centellea y respira palabr...