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sábado, 2 de diciembre de 2017

VII

Voces que se conjugan en tu cuerpo. La melodía de una voz dentro de otra voz. Un instante que no acaba de coronarse y salta sobre la ola siguiente hasta que tu casa se llena de música. Un saxofón ebrio que rompe la noche y suelta su nostalgia en el patio.

Tu cuerpo es un enjambre de ecos y recuerdos.

Con la memoria llena de costumbres dulces y páramos azules. Tu cuerpo comienza a danzar escondiendo de forma perfecta la muerte y la noche. Tu cuerpo plenilunado borra cualquier nostalgia.

El presente es un ciego que baila. El arlequín que danza cuando la madrugada suelta un grito limpio entre las rocas.


Xm

jueves, 30 de noviembre de 2017

IV

Invierno es tu nuevo nombre. El sol de tus palabras hace una raigambre de pájaros que vuela tras tu magia. Una burbuja de luz pretende cocinar un fuego nuevo. Los relojes quieren marcar un tiempo vivo. Caminas sobre flores amarillas y tus manos izan una bandera blanca como este invierno.

V

El amor como una ajedrez en la mesa donde es tu turno y juegas porque llueva y la lluvia te lleve a ninguna parte. El misterio del tiempo que se abre al cerrar los ojos.

VI

Entonas villancicos al escalofrío. Un sombrero gris entona la música de pies desafinados y descolgamos la desnudez de los armarios. Tus pechos se visten del albor del invierno, el descenso como un jaguar salta a lo mas tibio de tu espalda. La música rompe tu cintura. El estallido de la libélula musita la lengua en tus piernas. La azucena que se rinde al mar del abandono. Estallamos hechos besos y entrega. Nos abrazamos con soles enredados en la boca y en el alma. Tu sonrisa hace que el horizonte de tus párpados gire de nuevo hacia la luna blanca del invierno.


Xm

miércoles, 29 de noviembre de 2017


CARTAS DESDE LA NEBLINA

I
El agua que rodea un pozo de polvo, como promesas blandamente muertas. Las uvas que esperan los labios que los muerdan y maduren entre una pausa y un mordisqueo firme. Pensarte en este lado del escritorio y abrir en las ventanas una puerta al mar. El agua que se devora como una serpiente cansada de la sal y la levadura del otoño. El alba de los brezos y las rosas florecen cerca de tu nombre.

II

Los demás no te conocen pero te presienten, voltean como si tu calidez les ayudara a entender el mundo sin nada mas que una mirada y un abrazo. Comenzar con tu nombre en el muro de yedra y empezar a llenar mis horas de ti. Arabescos de un mar que tiene alas.

III

Decir que la ausencia se viste de frío es casi un lugar común si no fuera un acto tan propio como caminar, repasar las estrellas, hundidas y lejanas. Esperar que se encienda el horizonte y sentarse a repasar las heridas del mundo. Sin solución ni remedio, sabiendo que aún así hay mas de lo que se ve. El iceberg invisible cuya única blasfemia es no mostrarse para no hundirnos en la oscuridad.


Xm





22072026