jueves, 1 de diciembre de 2016

FUGA







Fuga hacía la orilla. Pero espera; no dejes que me lleve los acentos, porque si a tu nombre le falta la sombra que le sueñe siempre le faltara algo: La fuga. El vaivén del mar. El arrinconarse en un rincón del tren y perderse. Mar salado. Mar ácido. Ocupamos el triangulo. La orilla obcecada que nos mira temblar al punto del abandono. La orilla triste de lo que sin extrañar queremos. La lengua sigue siendo suave aunque dice no, aunque dice nunca. Los ángulos no están completos si no estamos a punto del grito. Te inmersas en la noche antes tan protectora ahora convertida en un buque tan sólido. No dice a donde va pero no hace falta. Todos los puertos son tu cuerpo. Todos tus cuerpos son el puerto. Abandonada estrella. Tiemblas y cintilas. Estrella polar, soledad náutica. Entre las olas nos movemos. nos acompasamos en ese viejo jazz de humo. Ese vaivén que no nos engaña, aunque luego nos miremos como viejos extraños. Amores de un naufragio imposible. La isla en la que no desembocara ningún puerto.


X. M.







2 comentarios:

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Precioso, romántico...

Rembrandt dijo...

Hermosa fuga, con el toque especial de tu pluma.

Abrazos sureños querido amigo.

REM