miércoles, 30 de septiembre de 2015



Agradecer la vida cuando se viste de novia, tormenta o relámpago. Agradecer cuando hemos bailado y ha llovido y hay un sol que promete una noche límpida con ese azul que convoca la orilla del mar. Agradecer también las andanadas cuando la vida nos ha puesto contra las cuerdas. Agradecer que seguimos andando hacía esa Itaca que en algún lugar espera ser redescubierta con la pátina del viajero que lleva sobre sus hombros la ausencia y que regresa en el momento justo para alzar la copa de vino y decir salúd.

2 comentarios:

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Precioso...

Rembrandt dijo...

Agradecer, siempre agradecer. La vida es maravillosa y está tan bonita ...

Hermosas tus palabras amigo Poeta, un gustazo leerte una vez más.

Besis desde mi Sur primaveral (aunque no tanto).

REM