martes, 1 de octubre de 2013

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Cumplir años: ritos y rutas. Madre acostumbraba sacrificar un gallo al rayar el alba. Padre me hacia la tarde con golosinas. Durante mucho tiempo pretendí que el tiempo no pasaba y que anduviera por ahí saboteándome la felicidad de tener pocos años y muchas horas para leer, pensar, dibujar. Llego la vida cargada de oficios, llamadas, papeles a medio llenar, auroras sin sentir y la vida de repente se confundió con el horizonte atrás del cual lo mejor era el café y un tiempo para compartir. Esa fortuna se convirtió en letras, paisajes de borrasca y acentos que buscaron nubes para posarse. Preferentemente tú: ojos y luna llena. Preferentemente tú: cuerpo y un alma en el cual la identidad navega hasta anegarse. Preferentemente tú: que haces alborada y campos de miel, donde hallo cuarenta y un maneras de ser feliz.



2 comentarios:

María dijo...

Cuerpo y alma, mirada y alborada, horizonte y tiempo de compartir.

Muy bella tu entrada.

Saludos.

Rembrandt dijo...

Querido GAB la infancia es la época de ser felíz por ello -supongo- el Creador nos dió "mas" tiempo.
Como siempre tus letras son hermosas y éstas muy especiales, como lo sos vos.
"....Esa fortuna se convirtió en letras, paisajes de borrasca y acentos que buscaron nubes para posarse..."

Besos amigo mío y toda la felicidad para tu vida.
REM