sábado, 10 de enero de 2009

LA MOLIENDA


LA MOLIENDAMario Molina Cruz

Amanece
y te encuentro bañando el metate,
mientras el humo azul cosquillea las tejas,
el corazón rojo del encino se descubre.
Al mismo tiempo,
sobre los bagazos de caña
tus rodillas desnudas se estriban.
Se oye
el ir y venir de la mano del metate
y de vez en cuando, aplaude la masa.
El olor
a tortilla caliente llama,
la jarra mixe de café
aromatiza el nuevo día,
el fuego silba... cruje,
canto del que vive el fogón.
Mientras tanto... en silencio
te contemplo satisfecho.
Antes del crepúsculo
regreso a casa
y de nuevo
te hallo de rodillas, impulsando con cadencia
tu noble fuerza sobre la piedra,
entonces...
mis ojos te bañan de cariño.
Más tarde,
cuando la oscuridad se adueña del pueblo
y el fuego va muriendo,
cuando sólo retrata siluetas discontinuas
me acerco a tí,
levanto tu metate
y al tocar tus rodillas morenas
tan ásperas como mis manos
siento que un tizón se clava en mí
para luego astillar mi voz.
Cuando las cenizas del fogón enfríen
sobaré tus ofendidas rodillas,
mi pecho se encenderá
y sin alumbrar el silencio
y sin lastimar la noche
te pediré sofocar la llama.

3 comentarios:

Tabita dijo...

Me declaro completamente incapaz de apreciar la poesía, pocos poemas logran conmoverme o tocar alguna fibra sensitiva.

Este poema es una hermosa excepción, y eso es algo que te agradezco de corazón.

En este momento estoy en mi añorada Chiapas, y veo de nuevo a Manuela volteando las tortillas con sus callosos dedos.

Lamento no poderte transmitir lo que me hiciste sentir. Sufro de discapacidad literaria ;) Gracias!

GAB dijo...

celebro que te haya gustado, ignoraba que hubieras estado en Chiapas; lugar entrañable...

estamos en contacto.

Damián M Lagunas dijo...

Que hermoso poema

Saludos