sábado, 24 de agosto de 2024

24-08-2024


 

 

 

En tus caderas soy el minotauro que se asoma a las estrellas, sabedor de que a este laberinto pertenezco  y ya no sueño con ese éter que me es ajeno. Este laberinto que me entrega sus secretos envueltos en labios, y esa mirada que se escapa y regresa para devolverme ese espejismo. Mi yo envuelto en niebla o en tu amor: esa tormenta que como un tigre, nos devora.


Xabo Martinez
 

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 15 de agosto de 2024

15.08.2024

 



Ven. Aquí tienes mis manos, descubre tu cuerpo con las pieles de mi piel. Ven, que vengo de este exilio largo de arena, montaña y niebla. Veamos cuantos cielos pueden caber en este cielo de nosotros. Sí. Vienes de antes aunque no lo recuerdes. Por eso, este más allá de ahora no lo comprendo. Lo que entiendo perfectamente es la hondura de tus cabellos, el mar que impregna tus pestañas, el delfín azul nadando en tus abismos.

Xabo Martinez










viernes, 9 de agosto de 2024

09.08.2024

 


 

Una palabra encerrada en la gramática
y un rostro encerrado en sus pliegues.
Una cima para la soledad
y otra Soledad para tu nombre.
Pinos y tu memoria guardada entre la niebla,
entre tus manos que tejieron y destejieron la vida,
bordada en el patio anaranjado y verde.
Una olla de café para tus huesos,
un rebozo en tu cabeza
y un niño que escucha,
a un joven que escucha;
a un hombre mirando a la abuela
y sale a buscarla.

Xabo Martinez

miércoles, 24 de julio de 2024

24.07.2024


 

 

¿Cómo te vas, si no te vas?
si apareces por aquí con estrellas nuevas.
Señalas esa parte del horizonte                                                                         donde mis ojos no han mirado,
es así, sin tú saberlo, expandes mi mundo.
Ese tan limitado:
mi yo rutinario con esa manera de servir el café,
con el borde exacto en la servilleta.
Esa manera que tengo de acomodar,
las piezas de mi mundo
y llegas.
Quizá no te necesitaba,
pero sí te necesitaba.
Ahora me haces reír,
me dejas con el corazón en su lugar.
Cómo no agradecerte,
cómo no quererte.
Cómo no decirte te quiero,
con palomas en los labios,
con besos por doquier,
con abrazos tan intensos.
Sabiendo que entre nosotros puede pasar todo:
ciclones, tormentas, lluvia sola y tú.
Eres y no eres,
no estas, pero estas.

Xabo Martinez

 

 

lunes, 15 de julio de 2024

15.07.2023

 

 

 

 

 
 

 
 
 
En los barrios de por aquí, la soledad del hombre se vierte en un cubo de estrellas, una construcción de hambre y ascuas. En éstas bodegas urbanas camino diariamente. En realidad pretendo hablar de otra cosa, pero la tristeza de un perro muerto me conmueve. Lo llevó a enterrar entre la arena y ladrillos. El aguijón de la muerte poda su sufrimiento, calma sus vísceras. Hay sonidos perfectamente graves, secos.  Con una asimetría de indigencia lo sepulto en esta calle ausente de mármoles. Lo que pienso es un discurso desierto y secreto. La conocí hace días, se acercó a mi puerta y ya traía la boca con espuma y sangre, su discurso de dolor me llevó a mitigar su hambre, después hicimos una cortísima amistad de arrabal y telares, una memoria de cartón y latas oxidadas. Después no supe más que esta osamenta que amenazaba quedarse tendida en el baldío. Dispuesta infestarse de moscas y de olvido. Tal vez ahora que ya está guardada en su tumba -si así se le puede llamar a ese núcleo de arena-, con un breve responso de pájaros y cielo, pueda ya no ser esa península de muerte y duelo para descansar al fin, sin profanarse de estos rumbos donde lo macabro es cotidiano, transitorio; en la médula de esta ciudad de arena y sol inclemente.  Sin mucho sitio para dejar la negra nostalgia de un ladrido.

Xabo Martinez

sábado, 13 de julio de 2024

13.07.2024

 

 

 

 


 


  Me he convertido en un árbol de palabras, de  preguntas sin respuestas que se quedaron a cenar y nunca se fueron, de angustias que atraviesan la casa como moscas, y de algunos pájaros que cruzaron las nubes para perderse. Un árbol de palabras que da frutos al tú, al aquél que debí haber sido. Un niño quedo encaramado en aquel árbol. Juega ahí y permanece,  entre el asombro y el olvido. Y la única palabra que desciende cada tarde y se posa en mi hombro. La soledad que se queda a atrapar los sueños de la noche y cada mañana vuela para un día hallarte.

 

 Xabo Martinez 

 

 

jueves, 11 de julio de 2024

11.06.2024

 

 


 

   A veces pienso en un color: un azul que va ufanándose de tarde y en la noche dialoga con el bermellón. Sube del mar cuando el agua esta tibia, va por la sal que escolla y se tiende entre los que pasean por el malecón a esa hora. Adquiere nuevas luces cuando contrasta con el ámbar imperante y se impregna de lo que ha sido tirado, quebrado o roto contra las rocas. Permanece dormido en la voz de la espuma: corcel que indaga la vida de las orillas y pregunta por ti. Amor que duerme al calor de la estrella y no oye. No sabe del azul que tiñe de nostalgia el mar por la tarde e impregna el cielo.


Xabo Martinez

03.09.2026