miércoles, 23 de febrero de 2022

 

 Febrero es un potro de metal y azogue, 

gesticula fábulas grises acerca de la miel y el otoño. 

Febrero es el mes de la ausencia.

Su mano de guitarra templa el acento del mar.

Febrero es esa ola que irrumpe cuando crees salir

del amor y sus malas costumbres. 

La ola te alcanza y vuelve a tumbar en la borrasca de arena,

el aliento ebrio del mar te  inocula sueños de arena y ternura.

Vuelves a ser el lobo que arrastra su soledad 

e inventa historias de amor interminables, 

busca flores en el mar, y naufraga

en una noche ausente de estrellas.



Xm

 

 

 

 

 

 

sábado, 5 de febrero de 2022

 En la garganta del pozo yace la sed,
en tu boca donde el sueño marca la aguja
en las sombras.
Ahí, donde tu nombre
atraviesa muros de cal,
espejos y la sonámbula espesura de una noche.
Beso tus manos, y te murmuro al oído.
En la madrugada donde el vuelo
se hace yeso, una luz que atraviesa el cristal
y donde no queda mas que mirar
atentamente el sol que levanta
desde el nosotros.
Desde la penumbra
donde nuestros cuerpos
se han amurallado y mi mano
arrulla la mariposa de fuego.
Acerco tus parpados a mi boca de papel
y tus piernas sueltan sus sueños de tinta
abro las páginas con mis dedos,
escritura de miel sobre basalto
-la espesura de una noche parda-
donde el deseo como un tigre
clava sus colmillos.
Erige su bandera verde
sueño de plumas y vuelo de sombras
apostillamos el vuelo de la sangre
remolino donde la tormenta hierve
su mar eterno, mare nostrum
la pasión que nos devora.


Xm

sábado, 8 de enero de 2022

Enero

Enero y su caminar lento, de huellas de lobo, tu recuerdo atrás de un paisaje blanco, tu mirar aterido en una campaña constante de rebaño, de ovejas confinadas a morir en la oscuridad. Vienes con tus manos a nutrirme de deseo y miel de abejas. Besarte es la rebelión de mi sangre, amarte  a cualquier hora, con la desnudez de tus buenas costumbres. Salvajes como puños en las manos del invierno nos asediamos en el hexagrama que pinta el invierno. En mi memoria sigues bailando con las flores que sueñan en un manto de ternura y asombro que te cubre mientras te deslizas, indomable e infinita.

Xm

miércoles, 29 de diciembre de 2021

Diciembre

 

 


En el frío de las noches heridas                                    

en algún rincón donde las piedras sueñan 

que un fuego las acompaña, 

buscare tus manos 

para cercarlas con mi aliento 

amoldarlas a mi sangre, 

mandrágora de azul y destino. 

Esto es la vida: hacer frente 

a un frío o noche que no quiere dormir. 

Una piedra que le duele la sombra, 

recordar al paso de los días el nacimiento 

como puerta que da hacia la luz 

sostener tus manos, y no sé 

si son las tuyas las que sostienen mi aliento, 

o somos dos que atestiguamos 

esta puerta invisible e insondable 

esta rueda de tiempo que no cesa 

pero que permite alcanzarte 

para decir: Aquí estoy, hacerte eco 

y cercar tus manos, entibiarlas 

caminar contigo hacia esa puerta 

que atestigua la luz.

 

XM

sábado, 4 de diciembre de 2021

 






Ante el polvo trémulo del mundo suelto mi oración de medianoche. En mi navío de papel, despliego semillas al éter de la poesía. Ante el mundo que se fragmenta busco en el recuerdo, el vuelo abierto de tus manos descolgándose, abriendo horizontes, más allá de los párpados cerrados y de la lluvia, tus manos ya descansan. Todo ya es recuerdo ante el inmisericorde silencio. Los rieles de la noche tejen entre galaxias el sueño del demiurgo y sus batallas. Fue un fracaso intentar iluminarte desde dentro y buscar flores o estrellas indagando si tenías, -y no tenías- raíces. Fue así que me quede en este astro arrastrando rocas, parcelando polvo, que de vez en vez se hacían tormenta. Hay un tiempo que se anuda a tus talones. Por los escalones de la luz va sellándose con la sombra. Así como la claridad vence a la verdad, es la hora en que no somos más que polvo y desolación. Y me tiendo a la espera en este laberinto de nubes y polvo donde el sol es una raya en la penumbra.
 
Xm

lunes, 15 de noviembre de 2021

Madre


Madre:
La habitación 
huele a eucalipto.
Velas quemándose,
eucaristía encontrada
en los triángulos del dolor,
de la inmovilidad.
La sombra de atarse 
a una memoria,
que siempre fue enérgica.
A tu lado recorro los estadios
de la vida contigo,
del olor a madre en la cocina.
Los fuegos del café tostándose
en el comal del barro,
la sabiduría de tus manos 
en la corrección
a nuestras malas maneras.
Con un patio inmenso 
y el amor de tus manos 
nutriendo nuestras vidas
efímeras. Regreso a ti 
cuando la vida es azul 
y gris y arena.
Tus ojos se han llenado
de esa ansia de eternidad.
No esperas menos,
pero quién lo entiende
quién renuncia
quién te halla en la soledad
de una camilla a deshoras.
Quien te acompaña 
en esta noche de hielo y azogue.
La ruina de está materia
Insondable que llamamos cuerpo.
Cuando ya no te perteneces
y eres testigo de la debacle,
en tu inusitada fragilidad.
Para esto es que me preparaste,
Madre, para notar que la vida
se muere en ti y en lo que amas.
Te rodea, te nutre 
y lo que hay es este eucalipto, 
este olor y el humo de la noche 
que nos envuelve en la fragilidad
de tu amor. Y es tu amor, madre 
lo que nos ilumina en este camino
de regreso, lo que nos da valor
para seguir y contigo encontrar
la manera de moldear amando,
Este camino que de aquí
en adelante se nos angosta
porque toca recorrerlo sin ti.

                                                                                                                 

06.04.2026