viernes, 6 de agosto de 2010

XÓLOTL

XÓLOTL: "Tanto en la mitología mexica y tolteca, Xólotl (el animal, señor de la estrella de la tarde y del inframundo) era el dios del relámpago, los espíritus y además el ayudaba a los muertos en su viaje al Mictlán. Xólotl era también el dios de fuego y de la mala suerte. Era gemelo de Quetzalcóatl, y la personificación maligna de Venus." (Wikipedia).

Este poema es una reconstrucción y acercamiento que hace un amigo y felino poeta originario del D. F.: Cristián a quien agradezco que me lo haya prestado para este post.



XÓLOLT

1. Subterráneo

Estoy viendo alrededor tajado
color de tierra negra
y sin segundos de obscuridad sólida
y camino sin saber en qué vacío se posará mi planta
si se posará
si tengo planta o piernas
si aún tengo mirada contra este mundo
opuesto a toda forma.

Estoy viendo y no
esde un lugar donde calculo está mi rostro
desde un sitio tal vez imaginario
en el que me gotea la angustia de no estar
entre un oído y otro sobre un horario muerto.

Estoy viendo y me estalla el espíritu del agua
en forma de enigmáticas visiones
de templos enterrados
en los que alguna vez mis dioses quemaron sus ofrendas
para proferir sus designios en el humo.

Estoy viendo
crecer ceremonias en las fauces del olvido
abatirse el destino ensangrentado
sobre las manos impotentes de los sacerdotes
cumplirse una por una las profecías del miedo
mi paulatina conversión
en la contradicción de mi enemigo
mi fusión en una historia que no quiero creer.

Estoy viendo mi fin
y mi principio.

2. Hacer la Noche

Fuera del territorio de las consejas
acechan los nahuales. Sus garras-manos
deben hacer la noche, templar añejas
historias de la historia de los humanos.

Deben cuidar del miedo que nos musita
vaguedades soñadas, que nos regresa
un pretérito inerme, que nos invita
a la humildad fatal de sentirnos presa.

Caminan sigilosos, sobre ancestrales
cicatrices nocturnas. Sus formas viejas
son la ferocidad de los Inmortales.

Su tarea es la noche, hasta que en las tejas
se evaporan las sombras y los nahuales
vuelven al territorio de las consejas.

3. Camino

Y se levantan las ánimas
en un vocerío brumoso
a los costados del camino.

Se desprenden
de paredes de roca
de tumbas
cuya presencia pretendí ignorar en su silencio
de altares destruídos
de guerras que fueron necesarias
para que el sol hiciera huir la noche.

Las amplias calzadas
hoy no son mas que lamentos inconscientes
estragos colosales del ensueño
que el viento desgarra en un gemido.

La dignidad de los templos mutilados
duele sin piedad en la memoria
con susurro de luna desmembrada.

Los barrios arden ahora
el fuego helado de la soledad
ante la perpetua sonrisa de la muerte.

Camino
y me gritan las ánimas sin voz
las que saben mi nombre que he olvidado
las que invocan a mis dioses que he olvidado
las que aprendieron a morir
por los juramentos que he olvidado
las que no comprenden por qué olvido
las que reclaman
indignadas por mi mansedumbre
la parte de mi sangre que no me pertenece.

4. Visión

Vago y horizontal, cuan la distancia,
bajo la dura inmensidad de asfalto
recupera el confín su alma de milpa,
su languidez frondosa de ahuehuetes,
su placidez de corazón de lago.

Saluda al alba el águila en un grito
que quiere decir lejos y futuro,
y la bruma levanta tercamente
su cosecha de manos atareadas.
Una avenida acuática se mueve
por entre las chinampas somnolientas
con trajinera y madrugada calma.

El sol repiquetea en el mercado
su primer parpadeo de colores.

A pesar de los siglos, amanece.

5. Monstruos

Quiénes son
aquellos que no tienen historia
o la ocultan con vergüenza,
los que no lloran
por sus hijos perdidos en combate
ni agradecen cada día
cuando el silencio de oro que calla el dios terrible?

¿Quiénes
los que no reconocen
el canto de añoranza de las aves
ni el vaivén de los bosques?
¿Esos que se complacen imitando
porque no tienen carne que los cubra,
cuyas plantas perdidas en la roca
no saben de la tierra
y que se dicen animales
tan sólo porque matan?

¿Quiénes son los que aúllan rabia a solas
sin volver los ojos a la luna?
¿Los que llevan por dentro las guerras más horribles
y miden el amor y la esperanza
con implacable precisión?
¿Los de marcha apresurada y ciega
que jamás recuerda que hay destino?
¿Quiénes los que se burlan de la muerte
porque les recuerda su imagen al espejo?
¿Los que alzaron un infierno con la locura
mala para habitar en sus penumbras?
¿Quiénes son aquellos
que violentan las miradas de los otros
con la espantosa soledad de su algazara?
¿Los que deforman a sus hijos
hasta hacerlos iguales a sus odios?
Aquellos son
los que nos imaginan
una mentira más de su demencia
pero se ocultan de nosotros por las noches:
Aquellos son los monstruos que nos temen.

CRISTIÁN*