jueves, 25 de agosto de 2016





¿Cuantas veces debe leerse un poema?, con la entonación, con los giros que da la imagen ofrecida a nuestros ojos. En lo que da cuerpo la voz, el silencio entre cada palabra, la sintaxis que ofrece el mismo ruido entre consonantes, y mas aún, esa experiencia que de tan suya no soporto compartir el poeta. Eso que aglutina la vivencia o la videncia; la contemplación de ese sol que nos hiere, que nos deja ciegos y a veces mendicantes, oriflamas de otra cosecha cuya siembra a veces nos parece inerte, y otras milagrosa.



2 comentarios:

Rembrandt dijo...

Depende, si el poeta lo comparte, miles. Si no lo hace queda en la mente del autor, pueden ser infinitas.
REM

Xabo Martínez dijo...

Cierto querida Rem, leer y reeler con pausa y sin prisas.

Un abrazo caluroso, (aquí todavía tenemos sol para rato) hasta ese sur inmenso.

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