Lento lento beso tu cuello. Arribo a ti; al eco de tu voz. Al nido en que tu voz: tan tú, se cuela en los párpados del mundo.
Xabo Martinez
Se trata de ejercer la memoria para conservar la identidad y la realidad, si lo real es lo que permanece identico a si mismo a traves del tiempo
Lento lento beso tu cuello. Arribo a ti; al eco de tu voz. Al nido en que tu voz: tan tú, se cuela en los párpados del mundo.
Xabo Martinez
Llegas y te disgregas al paso del otoño. Vuelas en remolino cual finísimos dientes de león desperdigados en la yerba. A través de ellos la luz tocándolos los conmueve, los hace invisibles, mas no por ellos menos angustiantes, como el sendero de un camino al que conduce un mar en el que has estado de frente al horizonte con un cerco de espuma. Peces de hilo entonces han jugado en tus pies, han buscado calmar tus huellas de mujer que se bebió de frente los silencios y ahora ante la noche, una sombra de medusa, apenas se dibuja. Y eres tú, la que abre los brazos al mar, la que nada en el vértigo de la media luna, llegando por fin al azul intenso qué habito tus sueños.
Xabo Martinez
Si, los amantes. Los que van escondiéndose entre sombras, Si; el alcohol que evaporan entre brazos, piernas, muslos, miradas. Si, nosotros: los que amamos y cantamos para nadie. Si, la tibieza de los cuerpos: el alma. Bebemos deseo y nacemos con el sol en fuga. Transito lento, lengua y labios: nombrando a oscuras la rosa, el parpadeo de miel, la albura. El jinete blanco que bebe sombras, el aliento de la noche en tu cuello. En tu espalda, el camino de nadie, el sabor a sal. El desconcierto de la luna cuando en mis brazos tiemblas, y escondes en tus pupilas lo imposible: la unión del lobo y la noche. El arco y la flecha: los amantes. Si; tus labios y la ternura en la memoria de las uvas que no fuimos.
Xabo Martinez
La neblina se asienta en la noche
como un giro que emboca sobre si
se destapa y se derrama el mezcal.
La botella está vacía
la tormenta, la lluvia
plena de tlaloques.
Al cuerpo de esta alma
también le duele
el universo y la prisa
La neblina corre atrás
de las paredes apacibles
arrastrada por Las volutas del viento.
Hay algo mas doloroso y amargo
que puebla el mundo y no comprenderías.
El fuego fenece en la estufa.
El murmullo de los hombres corre por doquier.
Cavilo sobre la inutilidad de las vísceras,
los nombres, la escritura: partículas de hueso
abonadas al invierno haciendo del destello
verde una autentica estampida de cuervos.
Canto para mí mismo.
Xabo M
¿Qué será el poema sin ti? ¿A donde se soltaran los grillos? la premura, los estambres para que el gato se mueva plácido a tu sombra. Sin po...