Una ruta de miel y pájaros muertos
un canto que danza en ecos azules
jirones de humo que anclan mi memoria
en río,
en girasol que hace lluvia al universo
los recovecos del olvido, el aguadal de la tristeza
algo por decir como un reflejo de tinta
que suelta su música
que desperdiga sus luces rotas
una libélula que hace violeta en un nido de sombras
una gota en la que cabe una mujer desnuda
un cuerpo acordonado por tanta nube
que danza
al pie del horizonte
y que llena los acahuales
del canto del fuego,
una vereda que incinera el otoño
y la tarde bermeja y naranja y parda y rosada
esa ruta tan conocida por nuestras pieles
un fuego prendido de otro fuego,
lumbre
que desquicia las abejas
y el tiempo hasta
volverlo hilo,
hasta hacernos uno en beso y labios,
en cuerpo y manos,
urdimbre de párpados
que tejen lo que no quería decir:
un corazón
donde vive el otoño y el fuego.
El hogar de la tormenta y el relámpago.
gm
Pic: Gonzalo Alfonso Ordoñez
Se trata de ejercer la memoria para conservar la identidad y la realidad, si lo real es lo que permanece identico a si mismo a traves del tiempo
viernes, 16 de enero de 2015
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