viernes, 21 de marzo de 2014

Tiempos



Cada vez que pienso en ti, sé que es tiempo de amarte
de descolgar la lluvia, de arrinconar al sol, y mover el horizonte
para que tú seas esa luz cambiante, ese sol que gira
con el hambre de ti en cada instante, saber que este cuerpo
es también otra forma de memoria, y se reblandecen las lunas
por hallarte mística y en la sombra, como un cuadro pertinaz
al que hay que volver por los pasillos para descifrar el día.
Y porque no, no hay nada que no sepas en tu ausencia,
que nada transcurre de importancia en las calles de esta ciudad
levantada en tu nombre, espejismo es la noche y las paredes
cuando ya no naces de mis labios y va siendo hora de inventar
los colores, que la neblina y el frío han sido por mucho tiempo
la antesala para llegar a ti. Que el insomnio ha vagado
demasiado tiempo en la memoria y es hora de sacar el vino
y sentarse a la hora de estrellas a que aparezcas
y que el mar sea la visita que el verde hace a la espuma,
y de vista ya, a una calle poblada de sirenas y las nubes;
un horizonte de huesos enterrados para dar forma
al marfil del sueño, langostas y calles paralelas en donde pasa
toda la infancia y el patio surcados por la pelota buscando
porterias a goles imaginarios, y las casas amadas por las ventanas
donde los geranios hacen su tránsito hacia las hormigas
polvo y vidrio reblandeciéndose por el afecto y la música
temporal de tuétanos y sombreros para dar paso al tiempo
huellas pobladas por la melancolía y el arte de las mariposas
un compás y un labio que dispersa miel y aroma de lenguaje
mi cuerpo árbol,mi cuerpo tierra, mi cuerpo pájaro,
mi cuerpo amado encerrado en tu cuerpo, mi cuerpo ofrenda
para tu cuerpo iglesia, mi cuerpo soñándose en tu cuerpo
despertando a los otros soles, meciéndonos en múltiples
orillas y donde todas desembocan en ti, por cada sol un horizonte
por cada piedra una flor, por cada mano, la mirada
que se teje y desteje en ti: siempre novedosa, siempre infinita.

gm




jueves, 20 de marzo de 2014


Ayutla

Despunta el comal de barro matutino
humo que hierve, café que envuelve
notas de cal sobre un poco de masa
tierra y ceniza, madera sobre el metate
tortilla que levanta que aligera el caos
del hambre, las tejas silban con alas
de lámina, con árboles ciegos de blancura
y un ladrido azul que amanece en la cornisa.


gm