martes, 30 de julio de 2013



"Hay mujeres que aman el logos, antes que la realidad de carne y hueso, hay mujeres que son tan agua que prefieren desbordarse en tinta antes que en luna saciada, que se destrozan en la imagen y el filo del sustantivo, que niegan existencia al factum y Descartes y hallan su felicidad en los dictados del reflejo bellísimo de la sombra del ángel en la aurora. Hay mujeres invertebradas que son aire y luz, que son sueño y abismo, pero ante todo palabra; y por ellas el mundo juega a ser horizonte perfilado en página y universo, cadencia y alegoría. Fulgor del lenguaje realizado en mujer."

G.A.

© Dragan Todorović

jueves, 25 de julio de 2013

Del otro horizonte (notas al pie de la neblina)


 -----------------------------   Pic: Naman Verma

A un lado de la mañana persigo la platica que dejamos pendiente, un silencio, acaso un grito, un ave que vuela buscando su otoño.

Aquí es verano, siempre es verano, el calor seca los pocos recuerdos que hay, los teje y los lanza al viento, forma un dibujo y eres tú de nuevo: alas y luces.

Algo que llama desde su luz. tiende puentes para que la soledad sea cada vez menos.

Un acorde y se necesita tan poco para pensarte, apenas miro la ventana para encontrar alguna novedad, que me interesa menos que tu recuerdo.

Un pensamiento vivo que eche raíces, algo que llene de hojas y sombras la tarde.

Observar la claridad de tus ojos y guarecerme en ellos.

La vida, la cara de la lejanía, esperar el paisaje de tus ojos arrasado por las fases de la luna.


G. Altamirano




ÁRBOL





ÁRBOL
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Mi amado árbol
Tu enrojecida espalda
Haré sanar con mi aliento
Soplare desde el fondo de mi corazón
Todos las medicinas
Aquellas que en su canto los pajaritos
Ayer me han dejado
Solo en mi podrás amainar tu dolor
Yo soy el que te recuerda
He guardado tu sangre verde
El esta escondido
En las dos manitas de tu hijo
Cuando aquellos se vayan
Diciendo dentro de ellos
Ya hemos terminado todo
Ya esta asesinado
Entonces haré soltar
De las manos de tu hijo
Esta tu sangre verde
Para que le quites la sed a nuestra seca tierra
Para que otra vez de ella Tú Te levantes
De tu tronco saldrán grandes brazos
De verdecito se vestirán
Entonces otra vez incontables aves
De donde todavía retornaran
Trayendo en sus plumas semillas
Para quitar el hambre de nuestra tierra
Ella se las comerá aprisa
Y rápido también en la mañanita
Una
suave lluvia hará brotar
Innumerables hijitos
Tanto que no puedas contarlos

*RUTH VEGA 

Munaska hatun mallki
Pukachaska wasaykita
Tanichisaq pukuyniywan
Pukusaq sonqoy ukumanta
Llapan hampikunata
Hakay urpichakunan takiyninpi
Qayna unchay saqerpariwaranku
Ñoqallapunin tatichinki nanayniykita
Ñoqan kani yuyariqniyki
Wakaychanin qomer yawarniykita
Paqasqan kasian
Wawaykiq iskiy makichankunapi
Hakaykunan pasaqtinmi
Ukuqninpi nispasianku
Tukurinchisñan llipinta
Sipiskaña kasian
Cheyñan kacharirichisaq
Wawaykiq makichankunamanta
Key Qomer yawarniyqita
Chaki hallpachista
Chakiyninta quechunaykipas
Hoqmanta paymanta Kan sayarinaykipaq
Tulluykimantan hatun makikunan lloqchimunkan
Qomerchallaña pachaqamunqaku
Cheymi hoqmanta sinchi urpikuna
Maymataraqcha kutimunkaku
Palankunapi mujukunata aparimuspa
Hallpanchis yarkayminta kechunanpaq
Payka mijurapunka oskaylla
Oskayllapis tutachallamanta
Llampu paracha waqwachimunka
Sinchi wawachakunata
Manan yupaspa atinaykipaq

*RUTH VEGA
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martes, 2 de julio de 2013

Abuela




Cuantas veces dije abuela 
y me contesto la soledad encanecida
Mire el sueño caminando sobre rieles 
y el tobogán  de vuelta a la oscuridad.
Cuantas veces busque tu aura bendecida, 
el olor a alcatraces y las veladoras
flameando discretamente en tu regazo. 
Eras los pinos y las piedras,
el deslinde de las mojoneras 
y el abril de las cigarras.
El amor de los hongos, 
que despiertan al compás de la lluvia
y, que ya secos van levitando 
en ese ocio azulado de las nubes.
Cuantas veces al decir abuela, 
dije horizonte y miel de abejas;
luego al buscar tus manos halle la neblina.
cuantas veces fuimos los desconocidos
a los que una causa de vida los sostiene,
como los pájaros que llegan de visita 
y buscan el abrazo de las ramas
que se quedan en el patio para ver
encenderse las primeras estrellas, 
y ese hilo de vida es tan frágil 
que podríamos ser otros: los ajenos 
a los que llamamos otros pero acudimos a ellos
en el animo de honrar una presencia tutelar 
y siempre viva. Llenar esos espacios 
fiables de la memoria; la memoria 
que ya no es compartida
porque hay abismos entre pinos y montañas
Y abrimos los párpados 
con animo de fijar para siempre
el arcabuz del naranja y las hojas del árbol 
que nimban el azul doliente  de esta tarde 
la noche en que se despide 
el amor que aromo tu ausencia.   


Xabo Martínez