viernes, 31 de mayo de 2013

Esquina



Mi beso estará aguardándote en una esquina,
como el que espera ver abrirse las primeras nubes.
Un árbol tendera sus ramas al viento
y mi deseo yacerá,
hasta que tu sombra madure en la luz.
Me sentare a la mesa,
con el pan, el vino y la cebolla,
en un hogar que fermentara
las costumbres del barniz
como en un cuadro de Vermeer.

Te amare junto a la dulzura de los higos.
Atesorare ambos: el higo y tú,
como los mejores frutos del tiempo.


G. M.